Tecnologías para la inclusión: el mejor escenario para generar oportunidades y lograr la equidad

La expresión es amplia. En este artículo se abordan distintas facetas. La capacitación, la exportación y la lucha contra prejuicios y miedos, aspectos a tener en cuenta para lograr objetivos con propósito.

¿Puede la tecnología ser un instrumento para la inclusión? Sí, definitivamente. Inclusión en su más amplia expresión: tanto para aquellos que que padecen algún tipo de discapacidad física como para quienes están excluidos del sistema social por cualquier otro motivo. La posibilidad de definir un objetivo claro permitirá que la tecnología se convierta en la mejor aliada para conseguirlo.

Si hay que encontrar una definición de tecnología para la inclusión podemos recurrir al abordaje por una entidad socialmente reconocida por su tarea con las personas con discapacidades, CILSA. Para esta organización se trata de los productos, equipos o software fabricados diseñados o creados para personas con discapacidad y adultos mayores, de forma de poder favorecer la participación en la sociedad, además de brindar herramientas para la comunicación y la autonomía.

Mouse y teclados adaptados para quienes tienen alguna discapacidad motriz, software de lectura o audiotextos para quienes no pueden ver, teclados con diferentes distribución de las letras, comandos de voz para abrir o cerrar programas, escribir o enviar y abrir mensajes, convertidores de documentos a archivos de voz… Las alternativas podrían ser casi infinitas.

Cualquier instrumento ya desarrollado o por desarrollarse que apunte a la inclusión será positivo. Vale insistir en que la clave de desarrollar tecnologías para la inclusión radica en definir en primer lugar el objetivo para, luego, buscar las herramientas más adecuadas.

Tal vez uno de los aspectos más desafiantes que presenta hoy la tecnología para la inclusión es el área laboral. Habilitar no sólo que una herramienta tecnológica permita el acceso a quienes tienen cierta discapacidad, sino que se dé un paso más: que gracias a lo que las TIC le dieron pueda insertarse en el mercado laboral.

Y, para dar cuenta de ello, vale mencionar un caso –hay más, felizmente-. El Proyecto Nahual, que en 2013 ganó el Sadosky de oro como mejor iniciativa de inclusión digital, está ofreciendo curso de testing, programación e internet para adultos, con el objetivo de que esas personas puedan, luego, trabajar de lo que aprendieron.

El testing, más conocido como testeo de soluciones, o la prueba de si un software funciona tan bien como se prevé, es uno de los servicios informáticos que más chance tiene de desarrollarse y crecer de cara a la puesta en marcha de la ley de economía del conocimiento.

El testeo de productos es un servicio más. Y quienes aprendan a determinar si un producto cumple las funcionalidades para las que fue creado no solo ayudarán a que se diseñen mejores soluciones tecnológicas sino que podrán trabajar de un servicio altamente exportable.

El Proyecto Nahual venía trabajando en paralelo al proyecto DANE para desarrollar aplicaciones que permitieran aprender a niños con autismo, síndrome de down y afasia. Esa era una manera de testear si los productos desarrollados para el público en general también eran aptos para quienes padecen estas patologías.

Esta vez, sin embargo, dieron un paso más: decidieron incluir a un grupo de chicos ciegos que testearán software orientado, justamente, a quienes no ven. Y qué mejor que quien lo pruebe sea quien tiene esa discapacidad.

Se trata de un juego doble: porque además de capacitarlos para que aprendan a usar la herramienta, lo que ellos encuentren, a favor o en contra, será vital para mejorarla. Ese es el servicio que, además, cuenta con la chance de ser exportable. Será este grupo el mejor indicado para testear soluciones tecnológicas desarrolladas en otros países. Es decir, no sólo se incorporarán al mercado laboral sino que, además, su tarea será de exportación.

Esta iniciativa puede ser replicada por cualquier otra organización. Especialmente en momentos en que la definición de una ley habilita que la actividad del testing se desarrolle.

El diseño es también otra herramienta para la inclusión. A principios de noviembre, durante la realización de El Ojo de Iberoamérica, se conoció el caso de Christina Mallon, líder global de Inclusive Design, de Wunderman Thompson. Es una referente de la inclusión en la industria del marketing, los medios y las agencias, y todo lo que la tecnología aporta a ellos.

¿Por qué? Porque Mallon padece desde hace ocho años el síndrome de brazo flotante, una variante de la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) que hizo que sus brazos dejaran de moverse con el paso del tiempo. A partir de este proceso comenzó a pensar cómo el diseño podía hacer más fácil la vida de las personas con discapacidad.

Tal como lo hizo Nahual IT, Mallon consideró que uno de los primeros puntos para trabajar en la inclusión es alentar a que las empresas y las organizaciones incorporen en sus planteles de personal a personas con discapacidad. Luego, educar y ofrecer capacitación tanto a los empleados como a quienes se incorporan.

“La principal barrera es que tienen miedo. Miedo a que un tuit malo pueda arruinar su marca. Lo que no se dan cuenta es que es más caro arreglar algo cuando está roto que hacerlo bien desde el comienzo. Por eso, pensar en accesibilidad inclusiva no sólo es bueno para la reputación de las marcas sino también para su negocio”, dijo Mallon.

La experta aludió a cómo esos mensajes pueden trascender y, para ello, nada mejor que apelar a la creatividad y al soporte que, una vez más, brinda la tecnología.

La cosa, como se advierte, no se queda acá. Para avanzar hacia el desarrollo de nuevas soluciones y servicios tecnológicos orientados a la inclusión también es necesaria la capacitación. Quedó evidenciada en el proyecto Nahual: las personas ciegas contratadas, antes de comenzar a hacer el testeo de productos, debieron ser entrenadas.

TICs para la inclusión. La expresión es tan amplia como las posibilidades que habilita. Desde distintos lugares es posible trabajar en ella. La tecnología, vale insistir, es una gran aliada para alcanzar el objetivo. Sólo se trata de derribar prejuicios y enfrentar miedos. Las chances de avanzar hacia una sociedad más equitativa y justa existen. En la Argentina están dadas las condiciones para que ello ocurra.

El testing de un producto, la prueba de si un software funciona bien o no, es uno de los servicios informáticos que más chance tiene de desarrollarse y crecer de cara a la puesta en marcha de la ley de economía del conocimiento.