Reinventarse como estilo de vida

Las nuevas tecnologías interpelan empleo y profesiones tradicionales. La salida radica en una nueva forma de plantarse frente a la capacitación y las nuevas formas del trabajo.

La cosa es así. El 63% de los trabajos de los argentinos está expuesto a la automatización. No importa de cuál se trate: todos los empleos, en sus diversas formas, van a tener algún aspecto atravesado por la tecnología. Ante esa situación, los trabajadores tendremos que actualizarnos, aprender a hacer cosas nuevas para que ese “reemplazo” pueda ser utilizado a nuestro favor, para mejorar nuestro desempeño.

El dato no es caprichoso. Forma parte del estudio del Banco Mundial, llamado World Development Report 2016: Digital Dividends, de 2016, que se cita en el libro Después del Trabajo, de Eduardo Levy Yeyati.

El nivel de exposición de los trabajos argentinos es más alto que el 57% al que están expuestos los de los países que conforman la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Lo que evidencia que debemos actuar rápidamente. Y tomar esta situación como oportunidad para adquirir nuevas habilidades y reinsertarse en un mercado laboral cada vez más demandante.

Felizmente, la Argentina cuenta con indicadores que alientan a tomar esta situación como un desafío y como una oportunidad.

Un informe del Observatorio Permanente de la Industria del Software y los Servicios Informáticos (OPSSI) indicó que, este año, se crearían más de 14.000 nuevos puestos de trabajo en el sector de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC). Los programadores y desarrolladores son dos de los perfiles más buscados no sólo por las empresas del sector sino por las pertenecientes a cualquier otra actividad económica.

La industria TIC es de las pocas que viene creciendo de manera sostenida durante los últimos 15 años. De ahí la oportunidad que representa para todos aquellos que se inicien en alguna carrera, o capacitación, o reentrenamiento relacionado con estos tipos de empleos.

Y esto ocurre aun cuando la coyuntura es compleja. “A pesar de la recesión económica en 2018 y las altas tasas de interés de la que no fue ajena al sector, la Industria del Software demuestra con su permanente creación de nuevos puestos de trabajo su gran potencial y el compromiso de los empresarios en seguir invirtiendo en la generación de empleo de calidad, el cual se ha sostenido en la industria en los últimos 15 años”, expresó Aníbal Carmona, presidente de CESSI.

Que haya trabajos expuestos a la automatización se vincula de manera directa a la transformación digital, concepto sobre el que venimos escuchando hablar desde hace varios años, pero sobre el que poco nos ponemos a pensar en profundidad.

Los detractores de la incorporación de tecnología aluden a la destrucción de trabajo. Pero se olvidan de mencionar las oportunidades que surgen a partir de la incorporación de herramientas tecnológicas que ayudan a contar con más información, más precisa, y de mayor calidad, y que permiten crear nuevos productos, soluciones y servicios. Sin olvidar que todo esto se vincula con procesos creativos que también forman parte del mundo TIC.

Otros datos apalancan con fuerza esta afirmación. Hacia finales de 2019, el capital humano TIC de la Argentina alcanzará a casi 442.000 personas, de acuerdo a un estudio de Prince Consulting para Comunidad IT. Con excepción del comercio, no existe otra actividad en el país que demuestre semejante nivel de demanda laboral.

Si recordamos que la demanda de parte de las empresas no satisface la oferta laboral existente, no hay dudas de que “es por ahí” el camino a tomar.

“Hace mucho que existen los robots. La inteligencia artificial (IA) remplaza a la del ser humano y ahí es donde el ser humano está más expuesto. Tiene capacidad para remplazar a contadores, a traductores… El nivel de exposición ya no es tanto en lo relacionado con los robots sino en los programas, en el software. Y si un porcentaje del trabajo está expuesto a la automatización, hoy más del 60% de los trabajos en la Argentina están en esa situación”, dijo Eduardo Levy-Yeyati, decano de la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella.

Esta afirmación, lejos de ser apocalíptica, no hace más que demostrar que es necesario apostar a las TIC como fuente de generación de nuevos trabajos y también de riqueza.

El salario promedio para la categoría de desarrolladores sin experiencia previa (Junior) es de $37.050, de acuerdo a datos de la OPSSI correspondientes a 2019.

Aquellos que poseen alguna experiencia (Semi-Senior) poseen un sueldo de $54.060 y, por último, $74.870 es el que obtienen los desarrolladores con experiencia (Senior).

Con excepción del escalón inicial, los restantes se ubican por encima del salario promedio del país, que es de $42.000, según datos del INDEC.

Más datos

Un estudio de la Universidad de Oxford sobre el futuro laboral de las profesiones más populares determinó que los desarrolladores de software son los que tienen menos riesgo de perder sus trabajos. Su nivel es de apenas un 4,2% de riesgo, frente a un 93,5% que corren los contadores o auditores, y un 98,7% al que se enfrentan los controladores de impuestos.

Las empresas no dudarán en incorporar la tecnología actual y todas las que se desarrollen hacia adelante y colaboren o en mayor eficiencia, o mejores costos y ahorros, o en mejor productividad, o en todos estos factores combinados.

El debate suma años. Y se da entre líderes, tecnólogos, futuristas y hasta los propios trabajadores y empleados, sea que se desempeñen de manera independiente o en relación de dependencia. La inteligencia artificial producirá cada vez más impactos en la sociedad y en nuestras vidas.

De hecho, las pyme, que son las principales generadoras de trabajo en la Argentina, están pensando en la incorporación de tecnología hacia adelante. El 60%, por caso, ya sabe en qué consiste la inteligencia artificial y 5 de cada 10 está interesada en invertir en ese tipo de soluciones, según un estudio realizado por Microsoft.

La manifestación de esta intención implica, a su vez, que habrá más demanda de trabajo y, por ende, de profesionales dedicados a las distintas actividades que surgen de las TIC. La oportunidad existe. Sólo hay que tomarla.